Villa con piscina interior y jardín amplio en Sarrià
· Sarrià, Barcelona480 m² · 1.000 m² parcela · 6 hab · 5 baños3.100.000 €
Vera te lo cuentaEsta villa de Sarrià tiene 480 m² construidos sobre una parcela de 1.000, con 6 habitaciones, 5 baños y piscina interior climatizada, algo poco habitual incluso en este tipo de vivienda. Se construyó en 2018, así que no hablamos de reformas ni de años pendientes de actualizar nada. Está en Sarrià-Sant Gervasi, distrito con una renta media de 41.589 € (2023). El precio es de 3.100.000 €. Si quieres que entremos en algún detalle concreto, aquí estoy.
La piscina interior
Una piscina climatizada dentro de casa, con las paredes de piedra veteada y un ventanal enorme que da directamente al jardín de piedra y agaves. Aquí no hay excusa del tiempo: te bañas en enero igual que en agosto, sin gorro de piscina municipal ni horario de socorrista. El agua entra por un lateral casi sin ruido, y el reflejo del techo iluminado la hace parecer más profunda de lo que es.
El jardín amplio
Un jardín de los que ya casi no se ven: césped de verdad, un pequeño porche cubierto de enredadera con mesa para el café de después de comer, y árboles lo bastante grandes como para dar sombra desde el primer verano. Se pasea de un extremo a otro sin cruzarte con el vecino, y hay sitio de sobra para lo que se te ocurra -- un huerto, un columpio, una hamaca entre dos troncos.
El salón
Un sofá modular gris que ocupa media pared, una librería que ya pide libros propios y un ventanal corredero que conecta el salón directamente con el jardín -- en verano se abre entero y la casa entera se convierte en una sola habitación. Luz natural durante toda la tarde, sin necesidad de encender nada hasta que oscurece de verdad. Es el sitio donde te vas a sentar sin haberlo planeado.
La cocina
Isla de mármol blanco lo bastante grande para cocinar y comer sin moverte de ahí, con lámparas colgantes doradas y vistas al jardín desde el fregadero -- se friegan los platos mirando el césped, que ya es una manera de que no pese tanto. Al lado, la mesa de diario para desayunos que no son una carrera contrarreloj, con sitio de sobra para dos tazas más de las que hacen falta.
El dormitorio principal
La cama, tapizada y mullida, con dos lámparas de mesilla que dan justo la luz que hace falta para leer sin despertar a nadie. La alfombra de flores rompe el gris de las paredes, y la ventana da a los árboles del jardín, no a la fachada del vecino -- lo primero que ves al despertarte es verde, no ladrillo. Un cuarto pensado para quedarse un rato más los domingos.
